La ciudad y la economía colaborativa

El artículo A City View Of The Sharing Economy fue publicado originalmente en TechCrunch por Brooks Rainwater y Nicole DuPuis. La información que se recoge aquí es resultado de una traducción propia.

shutterstock_161181476

La economía colaborativa es un fenómeno de crecimiento e impacto para las ciudades. El consumo colaborativo se alimenta de los deseos de gratificación inmediata y con el “on-demand everything” la necesidad de información completa y precisa es primordial.

La eficiencia del servicio y la información “on-demand” traen consigo muchos cambios. Los dirigentes ciudadanos se están abriendo cada vez más a la integración de servicios basados en la economía colaborativa en sus comunidades y quieren sacar el máximo rendimiento de esta oportunidad. Sin embargo, las preocupaciones que han surgido sobre seguridad y regulación todavía son significantes y las políticas continúan cambiando y adaptándose en ciudades a lo largo y ancho de todo el país.

La encuesta ‘City Survey on the Sharing Economy: Shifting Perceptions of Collaborative Consumption’ realizada por la National League of Cities identificó tres beneficios y preocupaciones clave en los dirigentes ciudadanos a la hora de aceptar la economía colaborativa.

Cuando a los dirigentes ciudadanos se les pidió que identificaran el mayor beneficio que los negocios basados en la economía colaborativa aportan a sus comunidades, el 22% de los encuestados identificaron una mejora de los servicios; el 20%, un crecimiento en la actividad económica y el 16%, un crecimiento en la actividad empresarial. En general, las ciudades están dispuestas a impulsar el desarrollo económico y admitir los servicios que sus conciudadanos quieran.

Paralelamente, la encuesta encontró que las ciudades también tienen sus preocupaciones respecto a la economía colaborativa. El tema que generaba mayor preocupación era, por un amplio margen, la seguridad pública y, en particular, la falta de seguros comparables junto con otras preocupaciones de seguridad general mencionadas por el 61% de los encuestados. Las ciudades también identificaron como preocupaciones primarias la protección de los servicios y participantes del sector tradicionales (10%) y el incumplimiento de los estándares actuales (9%).

No hay duda de que las ciudades son las que hacen funcionar la economía colaborativa. Sin embargo, actuar como catalizador de estos nuevos modelos de negocio no deja de ser todo un hito para las ciudades. Por esta razón, las compañías basadas en la economía colaborativa necesitan trabajar conjuntamente con las comunidades para asegurar que sus servicios benefician a todas las partes implicadas.

La naturaleza complicada de estas nuevas relaciones de negocio se ha acentuado por la velocidad de su desarrollo. La tendencia de la economía colaborativa ha sido explosiva, con muchas compañías nacidas de la noche a la mañana.

Hace cinco años, estas compañías solo existían en un puñado de ciudades, y desde luego no gozaban del amplio reconocimiento y caché financiero con el que cuentan ahora. Clasificadas en su momento como start-ups, Uber y Airbnb están actualmente valoradas en más de 50 mil millones de dólares. Este incremento se puede observar en las ciudades y se plasma sobre el terreno. Un 55% de las ciudades encuestadas reportaron cierto crecimiento en la economía colaborativa, y un 16% lo clasificaron como un crecimiento rápido.

Mientras la economía colaborativa ya abarca mucho más que transporte y alojamiento, los dirigentes ciudadanos empiezan a percatarse de este tipo de negocios. La información de la encuesta recoge un 53% de ciudades que han reportado un crecimiento en el transporte compartido (ridesharing) y un 46% que lo han hecho del alojamiento compartido (homesharing).

Aunque las ciudades quieren dar la bienvenida a estos nuevos proveedores, la variedad de tipos de servicios disponibles hace que sea complicado que estas les den carta blanca para operar. Las ciudades parecen tener sentimientos encontrados en relación a los tipos de compañías basadas en la economía colaborativa. Un 66% de las ciudades encuestadas indicaron que su gobierno local está a favor del ridesharing, mientras que solo el 44% respondió que lo estaba del homesharing.

Todo esto refleja las implicaciones y prioridades políticas que se aplican a ciertas áreas del servicio. Sin embargo, cuando se les preguntó si apoyaban el crecimiento de la economía colaborativa en general, casi el 71% de las ciudades respondieron afirmativamente. En definitiva, las ciudades aceptan la idea de la economía colaborativa, pero ciertos tipos de negocio traen consigo una serie de preocupaciones y consideraciones únicas.

Las ciudades están haciendo frente a estos retos porque quieren reflejar los deseos y necesidades de los residentes. Dicho esto, el desarrollo de políticas y procesos para la aceptación de servicios basados en la economía colaborativa, y de los valores subyacentes que dan apoyo a este desarrollo, varían de ciudad en ciudad. La mayoría de los encuestados reconocían la importancia del desarrollo de nuevas políticas sobre temas de economía colaborativa y situaban el ridesharing como prioridad en el escenario político.

La resolución de las cuestiones políticas sobre la economía colaborativa llevará tiempo, pero cada día surgen nuevos beneficios y preocupaciones. Lo que hemos aprendido es que la economía colaborativa ofrece una gran promesa para las ciudades y que los dirigentes ciudadanos están bien preparados para abordar el desarrollo en constante cambio que dirige el curso de los entornos urbanos compartidos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s