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¿Qué puede hacer tu compañía por mí?

El artículo How Technology Changed the W of Business fue publicado originalmente en ON Magazine #3 por European University Business School. La información que se recoge aquí es resultado de una traducción propia.

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La sociedad está cambiando. Ya no nos preocupa ser propietarios. Por lo contrario, alquilamos, tomamos prestado y compartimos. Las empresas se han adaptado a esta nueva mentalidad; algunas modificando modelos existentes y otras ofreciendo nuevos servicios basados en la colaboración.

La crisis económica, la escasez de recursos y el calentamiento global nos han hecho darnos cuenta de que debemos trabajar juntos, unir fuerzas y compartir recursos con el objetivo de progresar y sobrevivir.

La creciente urbanización significa que vivimos muy cerca de “extraños”. La también creciente movilidad nos ha llevado a mudarnos a otras ciudades, países y continentes y crear redes fuera de nuestras familias. Nos estamos dando cuenta de que las cosas materiales nos pesan, poniéndonoslo difícil para reaccionar. Vemos que la propiedad implica asumir unas responsabilidades: mantenimiento, gastos, devaluación y toma de decisiones.

Hoy por hoy, confiamos, colaboramos y conectamos con otra gente. La tecnología móvil ha facilitado esto. Estamos conectados estemos donde estemos a un clic de distancia, y podemos compartir ideas, fotos, vídeos, información, sentimientos y pensamientos.

Bienvenidos a la economía colaborativa. “Lo que es mío es mío” se ha convertido en “Lo que es mío es tuyo”, y las compañías están a la escucha. Ya no compramos coches. Atrás han quedado los días en los que comprábamos CDs o DVDs. No amueblamos nuestros pisos con nuevos objetos.

La ciudad y la economía colaborativa

El artículo A City View Of The Sharing Economy fue publicado originalmente en TechCrunch por Brooks Rainwater y Nicole DuPuis. La información que se recoge aquí es resultado de una traducción propia.

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La economía colaborativa es un fenómeno de crecimiento e impacto para las ciudades. El consumo colaborativo se alimenta de los deseos de gratificación inmediata y con el “on-demand everything” la necesidad de información completa y precisa es primordial.

La eficiencia del servicio y la información “on-demand” traen consigo muchos cambios. Los dirigentes ciudadanos se están abriendo cada vez más a la integración de servicios basados en la economía colaborativa en sus comunidades y quieren sacar el máximo rendimiento de esta oportunidad. Sin embargo, las preocupaciones que han surgido sobre seguridad y regulación todavía son significantes y las políticas continúan cambiando y adaptándose en ciudades a lo largo y ancho de todo el país.

La encuesta ‘City Survey on the Sharing Economy: Shifting Perceptions of Collaborative Consumption’ realizada por la National League of Cities identificó tres beneficios y preocupaciones clave en los dirigentes ciudadanos a la hora de aceptar la economía colaborativa.

Cuando a los dirigentes ciudadanos se les pidió que identificaran el mayor beneficio que los negocios basados en la economía colaborativa aportan a sus comunidades, el 22% de los encuestados identificaron una mejora de los servicios; el 20%, un crecimiento en la actividad económica y el 16%, un crecimiento en la actividad empresarial. En general, las ciudades están dispuestas a impulsar el desarrollo económico y admitir los servicios que sus conciudadanos quieran.

Paralelamente, la encuesta encontró que las ciudades también tienen sus preocupaciones respecto a la economía colaborativa. El tema que generaba mayor preocupación era, por un amplio margen, la seguridad pública y, en particular, la falta de seguros comparables junto con otras preocupaciones de seguridad general mencionadas por el 61% de los encuestados. Las ciudades también identificaron como preocupaciones primarias la protección de los servicios y participantes del sector tradicionales (10%) y el incumplimiento de los estándares actuales (9%).

No hay duda de que las ciudades son las que hacen funcionar la economía colaborativa. Sin embargo, actuar como catalizador de estos nuevos modelos de negocio no deja de ser todo un hito para las ciudades. Por esta razón, las compañías basadas en la economía colaborativa necesitan trabajar conjuntamente con las comunidades para asegurar que sus servicios benefician a todas las partes implicadas.

La naturaleza complicada de estas nuevas relaciones de negocio se ha acentuado por la velocidad de su desarrollo. La tendencia de la economía colaborativa ha sido explosiva, con muchas compañías nacidas de la noche a la mañana.

Hace cinco años, estas compañías solo existían en un puñado de ciudades, y desde luego no gozaban del amplio reconocimiento y caché financiero con el que cuentan ahora. Clasificadas en su momento como start-ups, Uber y Airbnb están actualmente valoradas en más de 50 mil millones de dólares. Este incremento se puede observar en las ciudades y se plasma sobre el terreno. Un 55% de las ciudades encuestadas reportaron cierto crecimiento en la economía colaborativa, y un 16% lo clasificaron como un crecimiento rápido.

Mientras la economía colaborativa ya abarca mucho más que transporte y alojamiento, los dirigentes ciudadanos empiezan a percatarse de este tipo de negocios. La información de la encuesta recoge un 53% de ciudades que han reportado un crecimiento en el transporte compartido (ridesharing) y un 46% que lo han hecho del alojamiento compartido (homesharing).

Aunque las ciudades quieren dar la bienvenida a estos nuevos proveedores, la variedad de tipos de servicios disponibles hace que sea complicado que estas les den carta blanca para operar. Las ciudades parecen tener sentimientos encontrados en relación a los tipos de compañías basadas en la economía colaborativa. Un 66% de las ciudades encuestadas indicaron que su gobierno local está a favor del ridesharing, mientras que solo el 44% respondió que lo estaba del homesharing.

Todo esto refleja las implicaciones y prioridades políticas que se aplican a ciertas áreas del servicio. Sin embargo, cuando se les preguntó si apoyaban el crecimiento de la economía colaborativa en general, casi el 71% de las ciudades respondieron afirmativamente. En definitiva, las ciudades aceptan la idea de la economía colaborativa, pero ciertos tipos de negocio traen consigo una serie de preocupaciones y consideraciones únicas.

Las ciudades están haciendo frente a estos retos porque quieren reflejar los deseos y necesidades de los residentes. Dicho esto, el desarrollo de políticas y procesos para la aceptación de servicios basados en la economía colaborativa, y de los valores subyacentes que dan apoyo a este desarrollo, varían de ciudad en ciudad. La mayoría de los encuestados reconocían la importancia del desarrollo de nuevas políticas sobre temas de economía colaborativa y situaban el ridesharing como prioridad en el escenario político.

La resolución de las cuestiones políticas sobre la economía colaborativa llevará tiempo, pero cada día surgen nuevos beneficios y preocupaciones. Lo que hemos aprendido es que la economía colaborativa ofrece una gran promesa para las ciudades y que los dirigentes ciudadanos están bien preparados para abordar el desarrollo en constante cambio que dirige el curso de los entornos urbanos compartidos.

El cambio a los pedidos de comida online

El artículo A Secular Shift To Online Food Ordering fue publicado originalmente en TechCrunch por Eric Kim. La información que se recoge aquí, incluidos gráficos e imágenes, es resultado de una traducción propia.

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Decir que la afluencia de capital en el sector del food-delivery ha ido creciendo aceleradamente no sería hacer justicia al actual entorno de financiación. De hecho, sería casi como decir que Mark Zuckerberg es un mero desarrollador web.

Mientras que en los años 2013 y 2012 la inversión en compañías de pedidos de comida fue de 46 millones y 25 millones de dólares respectivamente, la cantidad de dinero invertida en 2014 fue de unos asombrosos 600 millones de dólares. En lo que va de año, la inversión se sitúa aproximadamente en los 360 millones, que, traducidos anualmente, se quedarían en 1.200 millones1.

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Afluencia de capital en el sector de pedidos de comida (2012-2015E)

Ante este comportamiento, no es extraño preguntarse qué está llevando a los inversores a destinar tales sumas de dinero en tan poco tiempo. Teniendo en cuenta el nivel de cobertura mediática alcanzado por este tipo de compañías últimamente, es posible que la respuesta no sea tan obvia debido a todo el ruido que se ha generado.

En perjuicio de los públicos, el constante bombardeo de titulares acerca de inversiones, fusiones y adquisiciones ha inclinado la opinión pública de tal manera que es natural creer que el panorama competitivo y el mercado en el caso de este tipo de compañías esté saturado.

Ahora que han ido apareciendo cada vez más competidores en el sector, esta percepción de saturación del mercado podría no estar tan lejos de la realidad. De hecho, es la sub-penetración de este mercado la que presenta una gran oportunidad en comparación al nivel de riesgo que asumen los inversores hoy en día.

Pero, ¿de cuánto es esta oportunidad? El siguiente gráfico nos da una idea:

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Mercado de 70 mil millones de dólares

El mercado de servicios a domicilio y para llevar ya es un mercado importante en sí mismo; de unos 70 mil millones de dólares. De esos 70 mil, solo 9 mil millones de dólares representan el mercado online (un 13% del total aproximadamente).

Así pues, en un mundo donde casi todo se hace por ordenador o a través de apps, 9 de cada 10 individuos todavía utilizan el método tradicional de llamar por teléfono para hacer sus pedidos.

Sorprendentemente, en febrero de este mismo año, una encuesta realizada por Morgan Stanley/AlphaWise a consumidores mostraba un bajo nivel de conocimiento de GrubHub, el competidor más importante y reconocido del sector, y sus servicios.

Los resultados mostraron que aproximadamente el 55% de consumidores en Nueva York (su mercado objetivo principal) tenían un conocimiento limitado sobre el servicio que ofrece GrubHub (y Seamless). Este dato aumentaba hasta un 80% en mercados fuera de Nueva York. Teniendo en cuenta que GrubHub está activo desde 2004 (pre-Facebook), esto significa que la mayoría de consumidores no saben ni si quiera que existe este tipo de servicios.

En el caso de grandes cadenas como Domino’s o Papa John’s, su penetración online es de aproximadamente un 45-50%2. Si atendemos al aumento exponencial en volumen de pedidos que han reportado tanto pequeños como grandes competidores de este sector, se puede concluir que alcanzar unos ratios de penetración similares no es cuestión de si, sino de cuándo. También podemos ver métricas comparables fuera de Estados Unidos.

Por ejemplo, el equivalente británico de GrubHub, JustEat, tiene una cuota de penetración de mercado de aproximadamente el 25%. En Corea del Sur, un país famoso por tener un fuerte ecosistema de delivery, Baedal Minjok, el equivalente surcoreano de GrubHub, cuenta con una penetración de mercado del 75%3. Estados Unidos, con un escaso 13%, está tan solo al principio del cambio hacia los pedidos online/móvil.

Todo esto apunta a un amplio margen de crecimiento. Dicho esto, también es necesario considerar en qué manera este crecimiento se compara a la tendencia que está siguiendo el mercado estadounidense.

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Pedidos online vs. Pedidos offline (basado en investigaciones de Cowen y otros)

La dirección que sigue el mercado es bastante clara, y expertos del sector parecen estar de acuerdo con la previsión de que los pedidos online superarán a los offline en la próxima década. Estamos al principio de un gran cambio hacia el food-delivery online/móvil. Y es este cambio de paradigma el motor detrás de todos los dólares invertidos, mientras los inversores apuestan por el caballo que se convertirá en el deseado unicornio.

1Información extraída de informes de Thomson, CrunchBase, New York Times, Capital IQ y Wall Street Research; incluye actividad de aumento de capital, fusiones y adquisiciones de compañías privadas.
2Informes de Wall Street Research y archivos de empresas públicas.
3Informe de Morgan Stanley (“GrubHub Inc., A Feast of Opportunity”)

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